Meditación con respiración fácil

Meditación para principiantes: 10 trucos para empezar a meditar

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¿Podríamos decir que meditar se ha puesto de moda? Admitámoslo, meditar puede llegar a intimidar. Es una práctica digna de grandes sabios, eruditos, mojes budistas y otras personas extraordinarias como el Dalai Lama. Pero en realidad, es de lo más mundano. Más sencillo de lo que imaginas. Como todo logro, es importante empezar desde la base, sin complicaciones. Puedes iniciarte con una práctica de meditación básica. Para ello te proponemos… Meditación para principiantes: 10 trucos para empezar a meditar.

Aquí te contamos cómo empezar con la meditación:

1. Tener una intención

Sea cual sea el motivo por el que has decidido empezar a meditar, ya sea porque quieres rebajar el nivel de estrés, aumentar tu habilidad para centrar tu atención o simplemente vivir más en el presente y en atención plena, algún día tienes que empezar, hay que partir de la voluntad de hacerlo. Y es que aunque lo decidas no suele ser fácil ya que el cerebro racional nos boicotea, lo vas a vivir en carne propia. A mi, hay una frase que me encanta: la resistencia que le pones a la meditación es la resistencia que le pones a la vida.

No obstante, cuando te sientes y te pongas manos a la obra, es mejor hacerlo con humildad y sin aspiraciones, no lo hagas pensando en los beneficios que te puede aportar. Simplemente siéntate sin expectativas y medita.

2. Centra la atención en la respiración

Hay muchísimos tipos de meditación, pero para empezar, y según mi experiencia la más sencilla de todas (más accesible) y que depende 100% de ti, es la que se centra en la respiración. ¿Cómo lo haces? Cierra los ojos, siéntate en una posición cómoda con la espalda recta. Y simplemente lleva tu atención a la respiración. Atiende en cómo el aire entra al inhalar por la nariz, lentamente se llenan los pulmones, el abdomen se hincha. Y observa como se va vaciando tu caja torácica a medida que vas exhalando. Sigue respirando fluida y tranquilamente sin pausas. ¿Qué pasa si te va la mente? ¡Es normal! Con cariño, redirige la atención en la respiración. Así de simple.

3. Poco a poco

Zambullirse en un meditación de 24 minutos empezando de cero es bastante heavy. Es como quien empieza a correr apuntándose a una maratón. Prueba con 3-5 minutos y a ver que tal. Para que gradualmente puedas ir aumentando el tiempo de práctica. Piensa que en la meditación entrenas la mente, igual como quien entrena en el gimnasio los bíceps. Cuanta más practica hagas más resultados verás.

4. Practica durante 30 días seguidos

Igual meditar está hecho para ti o no, de todos modos no tires la toalla a la más mínima dificultad. Para ello, prueba meditar por ejemplo durante 30 días seguidos. Te sorprenderán los resultados, tras practicas aunque sean 5 minutitos al día. Cuando lo haces durante 30 días tu cerebro lo incorpora como un hábito.

5. Hazlo siempre a la misma hora 

En un mundo ideal, deberíamos sentarnos a hacer meditación formal cuando no apeteciese. En nuestro día a día, bajo el estrés continuo, las mil tareas por hacer, o te apuntas las citas en la agenda o probablemente te olvidarás. Precisamente por este motivo, intenta que siempre dedicar un ratito para la meditación a la misma hora del día. Por ejemplo, justo al despertarse, después de lavarse la cara, practicar.

6. Crea tu propio ritual

Va a gustos, pero a mi me encanta preparar la atmósfera adecuada, poner mi incienso favorito, encender una vela y usar mi cojín preferido. Hay quien incluso tiene un espacio fetiche en casa, con una figura o imagen especial. Es importante que crees un espacio para ti, agradable que te facilite estar a gusto durante la práctica. Y si no necesitas hacerlo así, también vale.

7. Busca un cómplice en la práctica

¿Quién no se ha apuntado al gimnasio con su mejor amiga? Y es que es un truco que todos sabemos, cuando haces algo con otra persona, lo haces con más ganas. Ya no es algo que haces tu en soledad, sino que compartes esa experiencia con alguien. ¡Esencial! Es de lo más ideal poder quedar con tu buddy (compañero) para meditar juntos, pero como no podrá ser todos los días así, con que podías intercambiar una llamada o unos WhatsApps después de haber meditado, es suficiente.

8. Aplícalo a algún otro momento del día

Es lo que se conoce como meditación informal. Cualquier momento es bueno para hacer una respiración completa bien profunda. Cuando estás en el ascensor del trabajo, en el metro, durante el paseo con el perro…¡cualquier instante vale!.

9. Usa una App

Si eres de las nuevas tecnologías, hay aplicaciones para el smartphone que ayudan mucho a las practicas regulares. Te facilitan un imitador de tiempo, hay meditaciones guiadas, música para relajarse. Te propongo varias de ellas, algunas en inglés: Insight Timer, Headspace, Buddhify y Calm. O sencillamente ponte el despertador si no eres tan tan tecnológico, eso sí, que su sonido no sea brusco.

10. Disfruta

Medita para ti. Si eres duro contigo mismo y perfeccionista, intenta ser más permisivo, ya que puede que al principio haya más dificultad. Como todo en esta vida, al inicio, nos cuesta más, hasta que se engrasa la maquinaria, y no hay quien nos pare. Es importante que te agradezcas el poder tener unos minutos para ti, para respirar y vivir en el presente. Poco a poco, verás grandes cambios, como por ejemplo, vivir con más calma, aumentar la percepción que tienes de las cosas, afrontar las dificultades con mayor serenidad, ser más creativo y sentirte más pleno y feliz.

Empezar a vivir en modo más mindfulness, me ha cambiado radicalmente la vida. Es uno de los mejores hábitos que podría haber adoptado. Si sigues mi consejo empieza hoy, no lo dejes para mañana.

¿Te ha gustado el post? Esperemos que te sea de ayuda.

 

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Esta entrada fue escrita por Clara Rosell Dronda

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