Tu forma de comer te ayuda a perder peso

04 Mar 2015 Publicado por 2 Comentarios
Tu forma de comer te ayuda a perder peso es el título con el que María Pilar Casanovas,  couching y fundadora de la empresa Atrévete a comer,  ha publicado un interesante artículo en Lecturas, donde nos da consejos muy valiosos basados en el Mindful Eating, que  traducido es algo así como la atención plena en el momento de la comida. Yo he tenido el privilegio de hacer un curso con ella  y mi relación con la comida ha cambiado de forma radical. No se trata de lo que se come sino de como se hace.
Y es que si prestamos atención, la mayoría de las veces no comemos por hambre sino que lo hacemos compulsivamente y tal vez por aburrimiento, pena, estrés, soledad… Pero por lo que se dice hambre pues no, en una sociedad como la nuestra, salvo casos extremos que, desgraciadamente también hay, pues no.
1. Atención plena en el momento de la comida
Si estáis pensando que esto es fácil, ya os digo por experiencia que no es cierto. Nuestra mente se mueve permanentemente, pensando ha pasado esto o tengo que hacer aquello… El estar aquí y ahora, comiendo y saboreando la comida, no resulta sencillo cuando no tienes la práctica de hacerlo así. Es mucho más frecuente, sobre todo en las personas que tienen ciertos problemas con mantener el peso, el comer rápido y por tanto, más de lo necesario.
Nos ayudará comer en un entorno agradable, y ejercitarnos poco a poco en la atención plena. Ya os imagináis, a estas alturas, que esto no se consigue de un día para otro. Y, sin embargo, es fundamental el conectar con nuestro estómago y saber, primero cuanta hambre tenemos y, después parar cuando nos hemos saciado, llegando a aquel punto en el que, estás bien, aunque podrías comer más y en ese preciso momento parar.
2. Busca un ambiente agradable
No siempre es posible, pero comer en un ambiente agradable ayuda a hacerlo relajadamente. Es estupendo hacerlo en compañía y, si estás solo, ni se te ocurra comer delante de la tele o leyendo el periódico o mirando el móvil. Si lo haces desplazas tu mente hacia otros temas que no son los alimentos que estás tomando y seguro, ¡segurísimo! que comerás más de lo que en realidad necesitas.
3. Saborea
Saborea y hazlo con los cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Concéntrate y disfrútalo. Es posible que te sorprendas. A mí nunca la comida me había parecido tan rica, ponte en marcha y busca sabores, texturas…
4. Come despacio y mastica
Si vas a comer con amigos o compañeros de trabajo y eres el campeón y acabas el primero, tal vez te interese comprobar que el que come más despacio suele ser el más delgado del grupo. Si te concentras en saborear los alimentos y no los engulles, inevitablemente comerás más despacio y los masticarás más. No solamente los disfrutarás a conciencia sino que además te saciarás antes y te sentarán mejor, ya que, de regalo, tendrás menos problemas digestivos.
5. Dedica 20 minutos como mínimo a cada comida
Este tiempo no se marca al azar, es el necesario para que nuestro cerebro emita la orden de que está saciado, no antes. Aún así no estés con el reloj en la mano, disfruta y trata de ir poco a poco.
6. Deja los cubiertos entre bocado y bocado
Es un truco que nos ayudará a comer más despacio, dejar los cubiertos entre bocado y bocado. Porque insisto de nuevo, no es fácil. El piloto automático se dispara y volvemos a la velocidad habitual, se necesitan dosis de concentración en el aquí y ahora para perseverar. A pesar de todo estad atentos, vuestro cerebro está listo para la traición y olvidar la práctica. Coger una pequeña cantidad con el cubierto y, después dejarlo sobre la mesa, saborear, masticar, tragar… y empezar de nuevo el ciclo.
Si comes con las manos, comes más cantidad, ejemplo, el de la bolsa de patatas fritas, que no paras hasta que no las acabas.
7. Tres veces a la semana tener en el menú un plato con cuchara
Legumbres y sopas son de obligada elección si quieres seguir una dieta saludable como es la mediterránea.
8. Hacer cinco comidas al día
Al final vas sincronizando la necesidad de llegar con hambre a una comida, quedarte lleno pero no ahíto y tener la necesidad de comer alguna cosa entre las comidas principales. De esta forma se mantiene una concentración de glucosa constante en sangre que ayuda a no tener “ataques” de hambre y que es mucho más saludable.
9. No usar la comida con otros fines que no sean los de alimentación
¿Parece simple no?. Nada más lejos de la realidad, educamos a los niños dándoles determinados alimentos como premio y esto se queda grabado en nuestra forma de comportarnos.A pesar de que hayas utilizado la comida como consuelo en algún momento, intenta ser consciente y no usarla para estos fines. Si estás triste o cansado, el chocolate no mejorará tu estado y si que probablemente aumentará tu peso y tus remordimientos.
 
10. Hábitos eficaces
En EEUU esta práctica se lleva a cabo desde hace varios años. Hay estudios científicos que demuestran que las personas que lo practican mantienen un peso saludable y estable. Nada pues relacionado con las subidas y bajadas tan comunes en muchas ocasiones, hago dieta y adelgazo, la dejo y me desmadro… La práctica continuada de la atención plena en la comida nos lleva a una mayor estabilidad física y psíquica.
Espero que estos hábitos os sean tan útiles como lo son para mí. Es cuestión de empezar a ponerlos en práctica. ¡Gracias M.Pilar Casanova por permitirnos hacer el post de hoy basado en vuestro artículo!.
Àngels Dronda Ayza
Dra en farmacia
Cuidamos de ti, cuidamos de los tuyos
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Esta entrada fue escrita por Farmàcia Dronda

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